Debemos proclamar la verdad, debemos hacer brillar nuestra luz en forma definida para que las almas no tropiecen y caigan porque nuestra luz ha estado apagada, al tener esta luz, nuestro deber es esparcir esta luz, la verdad presente.
"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mateo 5:16).